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¡Adiós 2015! Dos breves historias y nuevos desafíos

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2015

El año 2015 ya va quedando atrás, y son muchos los recuerdos y experiencias que me dejó.

A nivel personal, el año estuvo marcado por la Sami, mi pequeña hija que llegó a fines del 2014, y que convirtió al 2015 en un año muy entretenido, con dos pequeños que crecían juntos rápidamente, mientras trataban de imitar en todo al hermano mayor. Disfruté muchísimo la paternidad durante el último año, én medio de un concierto de pañales, mamaderas, y algunas no tan agradables despertadas a mitad de la noche.

En el lado profesional también fue un año increíble, pues tuve la fortuna de formar parte de los equipos que desarrollaron los últimos dos éxitos de Behaviour Chile. El primero de ellos se convirtió rápidamente en uno de los juegos más exitosos del año, y fue tremendo el orgullo que sentimos cuando toda la prensa especializada hablaba y escribía acerca de él.

El segundo juego, Snoopy’s Grand Adventure, recibió también muy buenas críticas y es para nosotros el fruto de un trabajo muy cuidado de una licencia muy querida. El videojuego fue desarrollado con mucha atención por los detalles y con un cariño especial por los personajes, lo que muchos críticos y usuarios pudieron apreciar en el resultado. Además, haberlo desarrollado simultáneamente para cinco plataformas fue un desafío no menor.

Pantallazo de Snoopy's Gran Adventure, 2015
Snoopy’s Grand Adventure (PS4 / Xbox360 / XboxOne / WiiU / 3DS, 2015). Otro gran juego desarrollado en Chile por el equipo de Behaviour, y publicado por Activision Games.

Todo esto se vio coronado con la elección anual de los Premios VG Chile, instancia en la que las empresas nacionales que son parte de la Asociación Gremial (sitio web oficial de VG Chile) votaron por los mejores juegos chilenos del año 2015. En la oportunidad, nuestros dos juegos recibieron muchos elogios y la no despreciable cantidad de tres galardones, colocando la guinda de la torta a un gran año para la empresa (comunicado de los Premios VG Chile).

Cada proyecto, cada desafío, cada hito, cada recuerdo, puede dejarnos algo: una pequeña enseñanza, una reflexión, un nuevo desafío o simplemente un preciado tesoro en su recuerdo.

Durante el 2015 tuve la oportunidad de contar en estas páginas muchas de esas historias, pero hubo dos anécdotas que no alcancé a relatar y que siento que vale la pena compartir antes que se me olviden.

Un hallazgo inesperado

A principios del año 1998 (cuando era la mitad de viejo de lo que soy ahora) trabajé en uno de los proyectos personales en que he invertido más esfuerzo y cariño. Se trataba de JPacman (JP + Pacman), mi propia versión de Pacman para PC. El juego tomaba la esencia del diseño de la versión que yo mismo había jugado varios años antes en el Atari, y le agregaba algunos toques innovadores que resultaron bastante entretenidos.

¿Por qué hacer un Pacman? La verdad es que hacer versiones propias de juegos populares es un buen desafío y, además, un buen ejercicio para quien está aprendiendo a desarrollar videojuegos.

Pero en esa ocasión en particular, mi objetivo principal era hacerle un regalo a mi madre, una tremenda fanática del Pacman. Mi mamá era de las personas que se quedaba jugando toda la noche al Pacman de Atari mientras todos los demás nos íbamos a dormir.

Desarrollar JPacman fue un arduo trabajo, de varios meses, en los que hice toda la programación, el arte y la música del juego. Y por eso fue muy satisfactorio que mi madre lo disfrutara mucho y que mis hermanos y mi papá también pasaran horas jugando y compitiendo por conseguir los puntajes máximos.

Pantallazo de JPacman
JPacman (1998, PC), mi propia versión del clásico Pacman. En la imagen se pueden apreciar mis intentos de darle volumen a los objetos buscando que fuera un poco más “evolucionado” que el original.

Como estaba muy orgulloso de lo que había producido, tuve el sentido común de querer respaldarlo, tanto el código fuente como el paquete que se podía distribuir. En una época en que no existía el acceso (fácil) a tener respaldos en la nube, la opción razonable fue respaldar en CDs. Recuerdo que grabé varios CDs en los que respaldé ese y otros proyectos.

Pero luego la vida siguió su curso y entre cambios de casa, la llegada de los hijos, el trabajo y muchos otros eventos, le perdí la pista a esos discos y, hace ya algunos años, después de buscarlos con ahínco entre cajas y roperos, me di cuenta que los había perdido. Sentí pena, y un poco de rabia conmigo mismo por haber sido tan descuidado con algo que tenía un gran significado para mí.

Pero es cierto lo que indica el dicho popular:

“La mejor manera de encontrar algo es dejar de buscarlo”

Hace un par de meses, cuando el 2015 se acercaba a su fin, uno de mis hermanos se acordó de una melodía que transcribí más o menos en la misma época que desarrollé JPacman. Conversamos un rato y yo me quedé pensando que a fines de los 90 había grabado muchos discos con música .MP3, esa que uno descargaba con Napster o similares y luego grababa porque se le llenaba el disco del computador.

Había grabado muchos discos llenos de música y los había guardado en un estuche grande que me permitía llevar la música a casa de amigos y compartirla. Ese estuche sí lo había conservado y sabía dónde estaba. Fui a buscarlo, queriendo escuchar esa antigua melodía, y con ganas de disfrutar un momento de nostalgia.

Y entonces vino la sorpresa. ¡En el estuche no sólo estaban los discos de música, sino que también había discos de respaldo con todos los proyectos que yo ya había dado por perdidos!

Estuche de CDs
Y yo que pensé que nunca más iba a usar alguno de esos CDs en ese viejo y abandonado estuche. ¡Sorpresa!

Lo primero que hice fue probar JPacman y ver si aún se podía jugar. ¡Todavía funcionaba!

Lo segundo fue respaldar los proyectos a un servidor en la nube, pues no quería volverlos a perder.

Y luego me puse a revisar el código fuente, todo el proyecto. Recordé que estaba hecho a pulso en el lenguaje C++, vi que estaba bastante desordenado (¡tenía sólo 18 años!) y que todos los archivos del proyecto y sus configuraciones eran para usar herramientas que quedaron obsoletas hace 15 años.

Entonces, me propuse un desafío: revivir JPacman. Durante este nuevo año, intentaré publicar una versión para móviles o para PC o al menos compartirla en Papá Game Dev. Será un buen ejercicio y, tal vez, pueda volver a darle un entretenido regalo a mi madre.

(continúa en la próxima página…)

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Juan Pablo Lastra

Juan Pablo crea videojuegos desde los ocho años y fue padre por primera vez el año 2004. Hoy ya tiene tres hijos y ha trabajado en más de veinte videojuegos. Desde hace un tiempo se interesó en cómo se relacionan la paternidad y su profesión, y decidió a escribir al respecto fundando "Papá Game Dev".

4 comentarios en “¡Adiós 2015! Dos breves historias y nuevos desafíos

  1. Excelente post JP, te felicito por tus logros, creo que eres un modelo a seguir para todos aquellos que bibran con los videojuegos, y en especial el gran trabajo de desarrollarlos, un abrazo. saludos

  2. Concuerdo con Sebastián, eres uno de los modelos a seguir en la industria. La entrega y pasión, es algo distintivo en ti.
    Felicitaciones por tus logros, especialmente, por haber regresado a tus raíces! Espero poder probar el Jpacman.

    Saludos!

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